Trampa con cereza

—Quiero hacerte el amor. —Primero me tienes que atrapar. Él corrió detrás de ella cuando echó a correr por la floresta. La persecución duraba horas y días, y él comenzaba a pensar que nunca la podría hacer suya. El rastro que ella dejaba era apenas visible, flotaba más que corría, podría pensarse. Jadeaba, rendido. Decidió …

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Olimpia

Llegué a Penumbria en el otoño del 4,667; el 31 del 10 a las tres en punto. Al menos, eso era lo que decía mi lunario de pulso (de bronce y ópalo, que funcionaba gracias a los poderes de nuestros más brillantes magos y geólogos especializados en el cuarzo y otras piedras), pues en Polt, …