Rusia

Para una mujer gato, Claudia Kurdtis

Diferente. Con esa palabra puedo explicar la etapa de mi vida que compartí con ella, pues toda ella escapaba a las convenciones. Escribía cuentos crueles, pero su sonrisa era dulce y su carácter, amable, sobre todo con los animales, a quienes prodigaba los mayores cuidados y atenciones. Era pequeña de tamaño, se podría decir que evitaba las gotas de lluvia a su antojo. Su voz era una mezcla de juventud y vejez, en el mismo sentido en que se dice que la música es una combinación de ritmo y melodía. Hasta su nombre era inusual: Rusia.

Aunque sólo la vi dos veces en persona, mantuvimos el contacto por una década entera. En sus cartas me hablaba del Círculo, un lugar fuera del mundo y fuera de la cultura, donde ella pasaba sus días. Allí nos encontramos las dos únicas veces que estuvimos materialmente juntos, compartiendo el mismo oxígeno. La primera vez, corrimos por el Círculo alrededor del estanque y las vacas que ahí se alimentaban, evitando pisar los caracoles lo mejor que podíamos. Cada crujido era acompañado de un sobresalto. Nuestros zapatos y pantalones se cubrieron de lodo. En una pequeña elevación, dimos un salto, queriendo volar.

—¿Te conté cuando creí que era pájaro?

—No —respondí—, cuéntame.

Me senté sobre una piedra a escuchar su historia. Rusia contaba las mejores historias.

—Una vez que vine al Círculo, yo estaba deprimida. Mal, mal. Y me puse a correr. Siempre que corro imagino que huyo del dolor, pero esa vez sentí que realmente lo dejaba atrás, que corría más rápido que mi cuerpo y yo ya no era yo. Miré las nubes y los árboles, y unos pájaros pasaron volando cerca. Yo ya no era persona, yo estaba segura de que era pájaro, y cuando corrí en el mismo montículo donde saltamos hace un rato, agité las manos y traté de volar. Estuve en el aire y sentí de veras que volaba, que yo era pájaro, y me sentí feliz.

Rusia hizo una breve pausa para recuperar el aliento. Luego, continuó con su relato:

—Nunca me había sentido feliz antes, pero supe que era feliz entonces. Luego, mis pies tocaron el suelo, los pájaros se fueron y yo volví a ser persona. La yo que había dejado atrás me alcanzó y como un golpe, todo el dolor regresó a mí.

Rusia guardó silencio y la abracé. La noche caía, las nubes corrían, se elevaban. Me sentí triste, en ese lugar fuera del mundo, en plena urbe. Nuestro espacio secreto. Tomé mis manos y las llevé a las manos de Rusia. Le dije: “vámonos”, y nos fuimos.

Años pasaron. Nos vimos una vez más. Fuimos al Círculo. Llovía y nos picaron los moscos. En el agua del estanque había un envase de agua embotellada nadando a la deriva como un pez transparente de plástico muerto. Nos detuvimos entre dos árboles que enmarcaban pasto, cerros, nubes, y los imaginamos cuadros. Ya oscurecía, y esa imagen era hermosa, con todo y las luces de las casas en la lejanía. “No, no son casas”, pensé, “son caracoles luciérnaga. Son enormes, lentos y brillantes”.

Era todo tan verde y espectacular, que me di cuenta de que el mundo se salvaría, de que el cambio climático sólo acabaría con los seres humanos, pero el mundo y sus demás criaturas sobrevivirían.

—Escuché un maullido —dijo.

—¿Dónde?

—Arriba —y levantamos la vista—. En una nube.

Rusia me miró y le di un beso. Rusia habló sobre la tristeza del mundo. La abracé. Rusia.

Después de un rato, corrimos por el círculo salpicando lodo. En el montículo, Rusia tomó impulso y saltó muy alto, agitando sus manos alas, alcanzando a una bandada de pájaros negros que por ahí pasaba. Después de una hora, me marché a casa. Tuve que aceptar que Rusia no volvería.

Ciudad de México, 2005

¿Qué te pareció esta publicación? ¡Cuéntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .