Un malviaje | Colosio, un cuento

Como no tenía experiencia en el uso adecuado de los hongos y la ayahuasca, me vi atrapado en una interminable espiral de pesadillas y absurdos. Allí estaba yo, en pleno desierto, tan real y tan falso que no me di cuenta de que se trataba de un malviaje.

Caminaba lentamente, meditando entre las dunas, pero en mi mente no había nada más que manchas. Casi sin darme cuenta ya estaba en otra parte, en la ciudad, aún más amenazadora que el desierto, y casi tan real. Y en la ciudad había un hombre con un hoyo en la cabeza, del que escapaba su sangre a chorros, a pesar de que lo cubría con una mano.

Lo reconocí: era Luis Donaldo Colosio, el que iba a ser presidente pero acabó muerto a manos de su propio partido. Luis Donaldo Colosio me dijo:

—Desde que me mataron he vivido en este lugar, siempre en espera de alguien que escuche mi historia.

»Todos dicen que yo era la esperanza del país, que yo iba a cambiar las cosas y que por eso me mataron. Me mataron, afirman, porque estaban aquéllos que no querían que las cosas cambiaran. Y justamente por eso que se dice de mí, es que no he podido irme de aquí, porque debo cargar ese peso en mi conciencia. Tienes que saber que las esperanzas de los que me recuerdan son lo que me mantiene encadenado a este infierno, y para poder irme a descansar al fin, alguien debe escuchar mi historia para poder librarme de ella.

»Yo no iba a hacer que nada cambiara. Mi único interés en ese momento era ser presidente, mantener activa mi vida política y tener todas las relaciones extramaritales que pudiera conseguir, sobre todo con señoras. Yo no quería cambiar nada, yo no iba a cambiar nada. Pero me mataron.

Cuando terminó su relato, se fue caminando y lo perdí de vista entre las dunas que habían comenzado a aparecer por toda la ciudad. Desde entonces, no he vuelto a tomar drogas ni he ido a votar.

“Un malviaje” fue publicado por primera vez en El país de noviembre (2016), disponible impreso y ebook.

Anuncios

2 Replies to “Un malviaje | Colosio, un cuento”

  1. Es interesante ver a Luis Donaldo como lo que era, un ser humano inmerso en la política, sin el mito que crearon después de asesinarlo de que iba a salvar al país. La esperanza muere al ultimo…
    ¿Era mujeriego? posiblemente sí, pero ya no le dio tiempo…

    Le gusta a 1 persona

    1. Lo de ser mujeriego me lo inventé (no niego que lo fuera, sólo no lo sé). Pero es culpa de Stendhal, él me enseñó que mentir e inventar datos es más fácil que investigarlos y que la verdad no le aporta nada a la ficción. Y si lo dice Stendhal, uno de los grandes novelistas de la historia, yo le creo.

      Me gusta

Responder a Jorge Jaramillo Villarruel Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.