El síndrome de abstinencia del hombre cubista de san Juan de Letrán

El síndrome de abstinencia del hombre cubista de san Juan de Letrán no comenzó realmente hasta dos días después de abandonar la clínica de desintoxicación, donde pasó seis meses tratando de recuperarse sin verdadero éxito. Al principio, parecía que iba a conseguirlo, parecía que sacaría la droga de su vida para siempre, pero cuando la sed de la aguja se volvía insoportable, descubrió cómo hacerse conseguir nueva droga para calmar los síntomas.

Estaba recluido en ese agujero malsano por su propia voluntad, lo que significaba que podía marcharse cuando quisiera; si permaneció ahí por tanto tiempo, no fue porque realmente quisiera curarse, sino porque ahí lo tenía todo: droga (mediante sobornos a los enfermeros, que la robaban del laboratorio para él, a cambio de algo de dinero que le traía su mujer), libros y buena comida. Esos sueños (no estaba seguro de que fueran sueños, pero era mejor convencerse de que lo eran) en los que lo visitaba una criatura ameboide con ojos de crustáceo para discutir temas filosóficos, en la habitación convertida en una masa fungoide, le parecían un precio razonable por las ventajas de tener droga relativamente fácil y sin consecuencias.

Se fue de la clínica cuando la cantidad de droga que podía obtener, le resultaba insuficiente para aliviar su necesidad o, en los peores días, su síndrome de abstinencia. Lo pasaba mal, pero resultaba tolerable hasta cierto punto, especialmente cuando conseguía cigarrillos. Pero a los dos días de abandonar el lugar, el síndrome lo golpeó con violencia.

Se dedicaba a vagar por san Juan de Letrán en busca de droga, pero no había nada. Era como si la droga hubiera desaparecido del todo y sólo quedaran los adictos, parecidos a fantasmas, caminando con mirada idiota, hambrientos, sedientos, ansiosos.

El hombre cubista creyó ver a Juanelo entre la multitud. Podía reconocer a distancia esa frente estrecha, esos ojos estúpidos, esas orejas de ratón, la ridícula coleta atada con ligas adornadas con joyas de plástico, su carne saliente por los costados. Juanelo era un adicto, y para pagarse su adicción, ocasionalmente vendía drogas, o la compraba para otros a cambio de una pequeña comisión. El hombre cubista sintió esa emoción que experimenta el adicto al encontrarse con su dealer, similar a cuando un adolescente se topa a solas, frente a frente, con la muchacha que le gusta.

—¿Tienes algo? —preguntó el hombre cubista, abriendo mucho sus ojos negros con la calma de un insecto ciego.

—Me estoy zafando —dijo Juanelo.

El hombre cubista nunca había visto limpio a Juanelo, pensó que no duraría mucho, en unos días estaría de nuevo enganchado en la droga. Sin decirle nada más, se alejó en busca de quien pudiera darle algo para apagar su sed. San Juan de Letrán es un barrio donde la droga abunda, no le tendría que resultar difícil encontrar un poco, sólo había tenido mala suerte hasta entonces.

Fue a la calle de Delicias. Conocía una cantina donde se distribuía cocaína. Llegabas, le pagabas a doña Lupe, que también vendía quesadillas, y ella le pasaba el recado al señor repartidor. El hombre cubista se sentó en una mesa con tablero de damas, le trajeron un refresco para disimular y, poco después, el señor ocupó el asiento frente a él. Le extendió la mano, el estómago del hombre cubista se retorció de emoción.

—No hay nada —dijo el señor.

El hombre cubista tomó sus billetes, se los metió en el bolsillo sin contarlos, y se fue a continuar su búsqueda.

Anuncios

¿Qué te pareció esta publicación? ¡Cuéntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.