El vampiro de Polanco

Tamuz Cohen miró los bombones y el chocolate que Chela le trajo del Superama y que ahora llenaban su mesa. Tras revisar con cuidado el ticket, contar el cambio (en este país, no es fácil encontrar servidumbre honesta que acepte el salario mínimo) y verificar que no faltaban cinco centavos, se dispuso a comenzar su …

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