Escribe un cuento en 5 días

Cómo escribir un cuento en 5 días

En este blog ya he mencionado varias técnicas para escribir ese cuento que tienes en mente; ya vimos el fractal, un método en seis pasos, una guía rápida para los cuentos de terror, y otros más. Cada cuentista y, sobre todo, cada cuento, necesita su propio método, y nunca es fácil hacer coincidir una buena idea con el método necesario, pero a través de la práctica y la experimentación, es muy posible conseguir buenos resultados.

El método que describiré aquí, que está basado en el de Ray Bradbury, propone escribir un relato en una semana. Si te dedicas de lleno a esta fórmula, es posible que en un año tengas más de cincuenta historias terminadas. ¿Cuántas de ellas crees que sean tan malas como para querer esconderlas? Seguro que no todas (a menos que seas Lola Ancira). Lo más probable es que tengas un buen conjunto de cuentos entre malos, regulares, buenos y, ¿por qué no?, excelentes. Un poco de trabajo extra puede dejarlos bastante aceptables, y podrás publicarlos en alguna revista o enviarlos a concurso.

1. Lunes. Concepto, ideas, tema

El primer día debes pensar en el concepto, tema e ideas principales de tu cuento.

Escribe estas ideas en un cuaderno especial; pueden ser palabras clave, una línea breve que describa la idea general o un párrafo descriptivo más o menos amplio.

También debes esbozar la trama, el escenario y los personajes. Usualmente, las tres cosas se construyen a la vez, pues unas dependen de las otras.

2. Martes. Escena primera

la mayoría de los cuentos y novelas siguen la clásica estructura de tres actos; el martes correspondería al primero de ellos, pero incluso si tu cuento se sale de esta estructura, debes comenzar por el principio, y este comienzo se hará el día martes (o el segundo día de tu semana de escritura).

Lo más lógico, pero tú puedes variarlo si tu cuento o tú mismo lo desean, es que el primer acto sirva para introducir la escena, los personajes y el conflicto. Presentar estos tres elementos desde el principio (en la primera escena, en el primer párrafo, incluso en la primera línea) permite al lector tener bien claras las cosas y seguir la narración sin distracciones ni elucubraciones (a menos que ése sea el propósito del relato).

“Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo” es uno de los más grandiosos inicios de una narración. En sólo unas pocas palabras, ya tenemos esbozado el escenario (un lugar llamado Comala, aunque todavía no sabemos nada de él), a nuestro personaje (un “yo” narrativo que se desarrollará a lo largo de la novela) y un conflicto (el narrador anda en busca de su padre).

“Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto”. En éste, otro de los grandes arranques de la literatura, tenemos anuestro personaje (Gregorio) y el conflicto (se ha transformado en un insecto). Suponemos que la escena se desarrolla en su casa, concretamente en su habitación, y el segundo párrafo lo confirma.

La primera parte de un cuento, ya sea una única escena o varias, bien puede ser la más importante pues tiene la función de despertar y mantener el interés de los lectores, y de cómo se den las cosas aquí, dependerá el resto de la narración. Es difícil, pero una vez logrado y dejando las cosas claras, el resto del relato casi se escribe por sí mismo; casi, pero no realmente: todavía debes escribirlo tú.

3. Miércoles. El clímax

Es la continuación, idealmente natural, del primer acto. Se trata de todas las escenas y situaciones que, una vez que la presentación de personajes, escenario y conflicto se han presentado, construyen la narración hacia el punto climático o de mayor tensión o emoción.

Ya tienes bien planteada la situación, ya conoces a tus personajes y su smotivaciones, y lo suficiente de tu escenario para usarlo a su favor o en su contra. Es hora de aumentar la amenaza, el peligro, el drama o cualquiera que sea el conflicto, aquello que le impide obtener lo que desea. Aquí, pueden introducirse nuevos elementos que hagan más complicadas las cosas, o que las faciliten (sólo si al hacerlo no se pierde el interés).

Conflictos creíbles. Lo más importante es que los conflictos que ocurran deben ser creíbles dentro de la dinámica del texto; no quiero decir que sean realistas, bien puede ser un brujo resucitado de otro planeta o un policía corrupto, pero cada uno de ellos sólo será creíble en su propio universo. El brujo está perfecto en algún relato de fantasía (o humorístico), y el policía puede entrar en muchos tipos de textos, pero no en una de fantasía medieval, sin duda.

El punto culminante de todos estos conflictos, al ir escalando, será el clímax, el punto más tenso de todo el relato. A partir de ahí, viene la resolución.

4. Jueves. Resolución

El último paso como tal en la ejecución del relato, es la resolución de los conflictos hacia su final.

Es aquí donde todos los cabos deben atarse, todos los elementos deben coincidir, para poder cerrar la historia de modo coherente. Se pueden dejar cabos sueltos, siempre y cuando tengan una razón de ser (de preferencia no una secuela, por favor y gracias), pero los conflictos más importantes, deben solucionarse, incluso dejarlos sin solución; pero de alguna forma los personajes deben reconocer que no lograron solucionar el problema que los aqueja, o que no existe solución, o que algo impide que se resuelva, pero ese algo debe servir como resolución del relato.

El relato debe llegar a una conclusión que satisfaga al lector interesado en los personajes y la acción. No deben introducirse nuevos elementos, sino resolver cada elemento introducido anteriormente. Está de más decir que en el relato breve, debe haber pocos elementos y conflictos.

Entre paréntesis. Las estructuras clásicas

Existen muchas estructuras para la construcción de un relato, pero dos de las más famosas son la pirámide de Freytag y la clásica de tres actos.

PIRÁMIDE

Comienza por una (larga o breve) exposición de los personajes, el escenario y sus motivaciones. Esto forma el contexto del relato. Una vez que estos elementos han sido dejados en claro y la cotidianidad establecida, ocurre un problema o incidente inusual (incidente incitador); el personaje debe hacer algo o algo le pasa a él, llevando la situación a un mayor nivel de crisis (acción ascendente), idealmente causado por las acciones del personaje.

Este acción ascendente lleva al momento decisivo (clímax), cuyas repercusiones afectan al personaje (negativa o positivamente) y, quizá, a otros, llevando el relato a alguna forma de resolución, bien a través de las acciones del personaje o por la ocurrencia de algún otro evento que afecta la situación general. Ahora se describen las repercusiones de todo lo que ha ocurrido para alcanzar el final de la historia (desenlace).

TRES ACTOS

En el primer acto, se presenta el contexto y los personajes, así como una perturbación de la vida cotidiana. Aquí se introducen las motivaciones de los personajes involucrados, y se debe dejar claro que la perturbación no se resolverá sin que tomen acción.

En el acto segundo, los personajes toman acción con el objetivo de restablecer el statu quo previo (eliminar la perturbación), aunque puede escribirse sobre personajes que no toman acción y sus consecuencias. En esta parte, la perturbación toma se vuelve el centro de la narración, con sus dificultades y retrocesos o reveces que les ocurren a los personajes. Tras resolver cada dificultad, se muestra el camino a seguir para la total resolución del conflicto.

En el último acto, la suerte les sonríe o se niega a los personajes, y la perturbación es vencida, parcialmente vencida o prevalece. A partir de ese punto, se debe cerrar el relato, atando cabos sueltos, y esto puede hacerse en unas pocas líneas o extenderse algunos párrafos (¡o varias páginas!), de acuerdo al efecto que se pretenda conseguir sobre el lector.

Una vez que tienes esta estructura más o menos terminada, con elementos suficientes para desarrollar cada punto, has logrado el primer borrador de tu relato.

5. Viernes. Revisión

Ahora que has terminado tu primer borrador, viene la parte más laboriosa: la revisión.

Aquí puedes volver atrás (y deberás hacerlo para que tu cuento sea digno de ser leído) y controlar tu relato a tu antojo, rellenando los huecos y resolviendo inconsistencias (¿mencioné si el personaje tenía auto? ¿Ya dije si sus ojos son azules o verdes?), agilizar los pasajes de una escena a la siguiente, revisar que el vocabulario sea el adecuado, que no le sobre ni le falte nada (¿es necesario decir el color de los ojos? ¿Olvidé mencionar que su varita mágica hacía magia de verdad?).

Al releer tu texto encontrarás varios lugaroes donde querrás modificar algo, ¡adelante! Pero no olvides que después de hacerlo, debes leerlo una vez más para que los nuevos cambios sean consistentes.

La clave del viernes (o del día 5), es leer y releer constantemente hasta descubrir los fallos y repararlos. Si es necesario, repite este paso el sábado y el domingo. Al final, tu obra habrá mejorado considerablemente y, con suerte, podría ganar alguna convocatoria.

Un cuento a la semana

Aunque algunos cuentos requerirán de considerablemente más tiempo, mientras que otros sólo requieren de una tarde para ser concebidos, ejecutados y revisados, podemos afirmar que una semana de trabajo por cuento es razonable, pues la carga de trabajo es moderada, te permite llevar a cabo tus actividades cotidianas (como ir al trabajo o cocinar lo que te vas a comer) y te permitirá producir una cantidad suficiente de buenos relatos para, si las condiciones fueran ideales, publicar un libro cada uno o dos años (perdónenme por soñar).

No sólo eso. Como toda actividad, la práctica te ayuda a mejorar, y escribir un cuento cada semana te hará mejor escritor. No trates de hacer de cada cuento una obra maestra; los grandes cuentistas (Borges, Poe, Maupassant, Chéjov), son una mezcla de buenos cuentos menores y unas cuantas obras de perfección, pero esa perfección suele ser fortuita. Sólo enfócate en seguir los pasos necesarios para tu cuento, en trabajar un rato cada día, y sobre todo en revisar y releer lo escrito, hasta dejarlo lo más pulido que sea posible.

¿Un cuento cada día?

A menos que seas un genio o tengas tu vida resuelta (digamos que tienes amigos en el FONCA y te regalan una beca), no es fácil producir (buenos) relatos día a día, pero es posible intentarlo. Yo lo intenté y lo logré durante 18 días consecutivos. Éste es el resultado.

Anuncios

2 Replies to “Escribe un cuento en 5 días”

Responder a Araceli Bonilla Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.