Introducción a la tierra moribunda

La tierra moribunda, o dying earth, es un subgénero tanto de la fantasía como de la ciencia ficción, con historias ubicadas en el futuro distante del planeta, cuando la Tierra, o incluso el universo, está muriendo.

Este subgénero combina fantasía y ciencia ficción, y la magia y la tecnología se han vuelto indistinguibles entre sí; se distingue de la ficción postapocalíptica porque el fin de la civilización no se debe a un desastre o guerra, sino al agotamiento del planeta a causa de la entropía.

Cuentos de la tierra moribunda

Aunque Mary Shelley fundó el género del fin del mundo con su novela El último hombre (1826), fue Jack Vance quien le dio su forma definitiva y su nombre al estilo. La tierra moribunda (The Dying Earth, 1950) es un libro que reúne relatos cortos que más tarde tendrían varias secuelas.

Cuatro libros reúnen la totalidad de estos relatos: La tierra moribunda, también llamado Mazirian el Mago, Los ojos del sobremundo, La saga de Cugel y Rhialto el Prodigioso; en ellos se describe un futuro en el que un sol hinchado y enrojecido está próximo a su extinción y la humanidad ha creado hechizos mágicos a partir de fórmulas matemáticas, mientras los magos compiten por la tecnología antigua.

La prosa de Jack Vance lleva estas obras más allá, pues su estilo tiende más a la picaresca del siglo XVII que a la ciencia ficción de sus contemporáneos.

El último continente y el reino de la noche

Jack Vance puede ser el más reconocido entre quienes han explorado esos futuros distantes, pero además de la mencionada Shelley, hubo varios que le antecedieron, entre ellos, Clark Ashton Smith y William Hope Hodgson.

Smith, contemporáneo y amigo de Lovecraft, con quien compartía el estilo florido y barroco, creó el continente de Zothique, en un futuro distante y difícilmente reconocible, donde narra historias de magos y aventureros y describe una cultura que ha abandonado la tecnología para volver a un estado salvaje y supersticioso.

Hodgson exploró el futuro distante del planeta en dos novelas, La casa en el confín de la tierra (1908) y El reino de la noche (1912), especialmente en ésta. La novela describe un cosmos agonizante, y narra la resistencia de un mundo asediado por la noche eterna. La obra tiene más de horror que de ciencia ficción. En 2008, Greg Bear publicó la novela La ciudad al final del tiempo, en homenaje a Hodgson.

Danzantes y soles nuevos en el final de los tiempos

En los años 70 y 80, surgieron dos nuevas series de dos de los mejores escritores de fantasía y ciencia ficción de todos los tiempos: Michael Moorcock y Gene Wolfe.

The Dancers at the End of Time (1972), de Moorcock, es una serie de relatos y novelas ubicadas en el final de los tiempos, cuando la entropía reina y el universo ha comenzado a colapsar. Lo más novedoso de esta serie es que más que retratar la tierra moribunda, se trataba de la última historia de amor de la historia de la humanidad. En algunas de las historias aparecen personajes clásicos de Moorcock, como Elric y Jerry Cornelius. Como la mayor parte de la obra de este visionario, no existe traducción al español.

Por su parte, Gene Wolfe, en 1980, presentó la que quizá sea la mejor serie de novelas del género, El libro del sol nuevo, que incluye las novelas La sombra del torturador, La garra del conciliador, La espada del lictor, La ciudadela del autarca y una secuela, La Urth del sol nuevo. En 1998, El libro del sol nuevo fue elegido la tercera mejor novela de fantasía, sólo después de El Hobbit y El señor de los anillos, ambas de Tolkien, y cada una de las cuatro novelas originales, ganó al menos uno de los principales premios de fantasía o ciencia ficción, incluyendo el Nebula y el World Fantasy Award. Describe un futuro distante, donde el joven torturador Severian, ataviado con una capa de un tono más oscuro que el negro, es exiliado al desobedecer las reglas de su gremio, y debe luchar por sobrevivir en un mundo hostil, bajo un sol debilitado y oscuro.

Otros mundos muertos

Otra obra que tocan el tema del mundo agonizante, es Invernáculo de Brian W. Aldiss, sobre el momento en que la Tierra y la Luna han dejado de rotar, mostrando siempre la misma cara al sol, dividiendo al mundo en un perpetuo día tropical y una noche eterna.

La máquina del tiempo, del famoso H. G. Wells, describe el viaje del protagonista al futuro distante de la Tierra, cuando todo está muriendo.

Algunas historias de C. L. Moore, presentan al héroe Northwest Smith visitando planetas donde las civilizaciones se encuentran en decadencia y a punto de morir.

Lo mismo ocurre con algunas historias de Leigh Brackett, protagonizadas por Eric John Stark, aunque en ambos casos es más adecuado hablar de space opera.

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