Obstrucción

La alarma automática del Gran Colisionador de Hadrones se activó exactamente a las 00:00:01 de aquella noche. La propia Fabiola Gianotti, Directora de la CERN, revisó las cámaras y verificó que no había nada anormal en el área; lo que fuera que haya causado la alarma venía del interior de la estructura. Pensó lo peor, más grave que la fuga de strangelets de 2020, tal vez un choque de materia y antimateria que consumiría hasta la última partícula subatómica del universo. Pero para su sorpresa, ella seguía ahí, y con ella, el mundo.

La alarma seguía sonando, había algo obstruyendo la estructura. Era necesario apagar el colisionador, dejarlo enfriar y desensamblar la parte obstruida para remover aquel objeto. Y así lo hizo el grupo de técnicos bajo las órdenes de la Directora.

Surgían dudas. ¿Cómo podía haber entrado un objeto tan grande sin que nadie lo viera? ¿Podría haber sido creado a partir de la colisión de partículas? Eran preguntas para responderse después de las pesquisas, no ahora, cuando el equipo estaba a punto de remover la lámina que les mostraría qué había causado la alarma.

El último tornillo cayó al suelo produciendo un tintineo. Entre seis personas, levantaron la lámina y ni Fabiola Gianotti ni ninguno de los técnicos podía creer lo que veían sus ojos: una vaca que masticaba feliz un manojo de heno.

Anuncios

About the post

Ficción

¿Qué te pareció esta publicación? ¡Cuéntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: