El sonido de las hojas (reseña)

Aunque no hay un consenso absoluto, podemos definir la minificción como una obra de cortísima extensión (no más de unas pocas líneas), y que a veces toma la forma de un cuento, pero sobre todo la de una idea sin desarrollar: un esbozo, un aforismo, una greguería, una instantánea literaria. Una invención en un espacio mínimo.

hojas1El sonido de las hojas de Cristina Rascón representa el problema que existe (o que yo en lo personal tengo) con la minificción. A saber:

  1. A veces, la minificción parece un género para holgazanes (lectores y escritores). Como holgazán que soy, he creado cientos de minificciones, muchas de ellas publicadas en diversos medios. Porque es mucho más fácil escribir una buena línea que una buena novela. Para un holgazán, es fácil escribir variaciones sobre el mismo tema (véase la casi infinita serie de minificciones de José Luis Zárate que elaboran y reelaboran los mismos tópicos una y otra vez). Desde esta perspectiva, la minificción es un ejercicio literario, pero no literatura.
  2. La minificción es el género referencia por antonomasia, pues al no contar con el espacio necesario para desarrollar todo su potencial (esta falta de espacio es deliberada), el texto necesita que el lector se apoye en un contexto adquirido en otra parte, en libros clásicos preferentemente. Por eso en el género, abundan las minificciones sobre Kafka, el Quijote y Borges. Sin ese contexto, la minificción se vuelve inerte para el lector. Desde este punto de vista, la minificción es un género autorreferencial, un juego metaliterario para escritores y eruditos.
  3. Pero puede suceder, muy pocas veces sucede, que la minificción sea una obra terminada, sin referencia a otra obra, que puede leerse sin tener el mismo bagaje que su autor, que la minificción sea el todo, su inicio y su final. Desde este enfoque, la minificción puede considerarse como literatura con todas las de la ley.

En el mejor de los casos, la minificción provoca ideas inesperadas en el lector, y le permite dar una lectura nueva a alguna obra o aspecto de la realidad conocida; en el peor, lo deja frío. Y frío me ha dejado esta colección de ficciones mínimas de Cristina Rascón.

No encontré las referencias a que aluden las minificciones de la autora, si es que las hay, y es más que probable que eso no me haya permitido leerlas de la forma adecuada para obtener el sentido oculto en ellas. Pero si, por otro lado, eran obras con su propio principio y fin, entonces ¿qué puedo argumentar? No entendí su propósito, su mensaje (lingüístico, que no moral). Eran textos mudos para mí.

cris

Anuncios

About the post

No ficción

¿Qué te pareció esta publicación? ¡Cuéntame!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: