Cómo escribir un buen cuento de terror

Más allá de ser representantes del mejor horror, ¿qué tienen en común Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft y la serie de videojuegos Silent Hill?

Respuesta: Las muchas lecturas que tienen en su haber, y no sólo, ni particularmente, literatura de terror y fantasía.

Poe es el primer gran autor del género, y un erudito que sigue siendo influencia en toda la literatura del mundo. ¿Recuerdan esos epígrafes al principio de sus extraordinarias narraciones? No son referencias a escritores del gremio de fantasistas, eso queda claro.

Por ejemplo, las palabras de Joseph Glanvill que encabezan los relatos “Ligeia” y “Un descenso al Maelström”; Glanvill fue un escritor, filósofo y clérigo inglés que estaba a favor del método científico y la libertad de pensamiento. O Pierre-Jean de Béranger, poeta francés de temas políticos disidentes (fue a la cárcel por criticar al gobierno), que encabeza el cuento “La caída de la casa de Usher”. Y aunque uno puede vincular a Poe con el pensamiento científico, no se imaginaría que tuviera influencia de un autor político.

Arte: Nathan Gelgud
Arte: Nathan Gelgud

Es cierto que HPL era un defensor de los escritores de género, pero también se expresó positivamente de una autora que no es de terror, Emily Brontë, y no sólo eso: su escritor favorito, al que consideraba el más grande de su época, era nada menos que Marcel Proust, y también se sabe que conocía las obras de Freud y Einstein. Su caso nos recuerda el de Bram Stoker, autor de Drácula, y la carta que le escribió al gran poeta Walt Whitman.

Hiroyuki Owaku y Sam Barlow, principales escritores de las mejores historias de la serie Silent Hill, nos hablan de autores de terror (como en los nombres de las calles y referencias a éstos -cómo olvidar la mención a “El gato negro”, en SH3), pero los escritores más importantes que aparecen en estos juegos, son Shakespeare y Artaud, que no son de terror.

Qué leer

Para escribir buenos relatos de fantasmas y horrores, no es suficiente con tener un buen monstruo o comprender la estructura de los relatos de miedo; es importante leer mucho y de todo. Hay que leer a Shakespeare y Artaud, Walt Whitman y Marcel Proust. Hay que leer también:

  • Crimen y castigo. Sin duda, el libro más grandioso jamás escrito.
  • El proceso
  • Le tetralogía de Mishima
  • Casa de muñecas
  • Farabeuf
  • Bola de sebo
  • Los cuentos de Chejov
  • Los de Quiroga
  • También los de Rulfo, Arreola y Elena Garro, no tienen igual en las letras.
  • Sófocles
  • Esquilo
  • Marcel Schwob. Borges no admitiría nunca que la mitad de su obra se inspira en Lovecraft, pero estaba más que dispuesto a reconocer que la otra mitad, había nacido con la lectura de este francés.
  • Jack London
  • Jean Genet
  • J. G. Ballard. Hazme caso, lee a Ballard. No vas a encontrar nada más actual y moderno.

Sí, pero también:

  • Freud y obras de psiquiatría. Nada como una buena psicopatología para ese cuento de terror que traes en la cabeza.
  • Al charlatán Jung. Su obra es un montón de disparates, pero sirve como inspiración para ideas de fantasía.
  • Revistas científicas. ¿Sabes que las enredaderas y el moho mucilaginoso son inteligentes? Esto te puede ayudar a construir un mundo de fantasía o de ciencia ficción.
  • Libros de historia. Encontrarás inspiración para casi cualquier tipo de historia que quieras desarrollar.
  • Tratados de filosofía antigua y moderna. Esto permitirá que tus personajes tengan dilemas morales, no importa si tu plan es que los resuelvan o no.

Y todos esos autores que ocupan espacio en el librero y pensabas que eran aburridos o poco interesantes. No lo son. De hecho, son más interesantes y fascinantes que tu Stephen King o tu Joe Hill. Pero no me creas, ve y compruébalo por ti mismo.

Leer es crear

Cuando leemos temas diferentes a los acostumbrados, creamos conexiones entre nuestra obra y el mundo. Aunque no te des cuenta, cada cuento o novela, artículo científico o político, fragmento de la historia o dilema filosófico que lees, es asimilado por tu cerebro, y un día, es posible que al enfrentarte a un problema en uno de tus cuentos, esa información venga en tu ayuda.

Es como cuando piensas en narrar un cuento y vienen a tu mente, primero y sobre todo, las palabras: “había una vez”. Tú no las inventaste, simplemente las asimilaste de las distintas fuentes conocidas en la infancia, y estas palabras vienen en tu ayuda para tener al menos un punto de partida, que a veces es lo más difícil en este triste y solitario oficio que es el de escritor.

Arte: Nathan Gelgud
Arte: Nathan Gelgud

Pero si lo que quieres es una guía más concreta sobre cómo escribir terror, no te pierdas el artículo: “Cómo escribir un cuento de terror I. El descubrimiento”. Encontrarás algunas instrucciones para organizar tu texto y pensar la estructura del horror. O quizá lo que necesitas es un monstruo pero no sabes cómo crearlo; si es así, lee: “Cómo hacer un monstruo” y cuéntanos qué resultados obtuviste.

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