Carlos Chimal vs la Ciencia Ficción

Carlos Chimal
“La ciencia ficción es una tomadura de pelo”. -Carlos Chimal

En entrevista para Aristegui Noticias, y como parte de la promoción de su nuevo libro, Carlos Chimal, divulgador de la ciencia y autor de novelas sentimentales de escaso valor literario y científico, arremete contra la ciencia ficción, la literatura fantástica e incluso Carl Sagan, mientras presume de su amistad con Stephen Hawking.

“La ciencia ficción es una tomadura de pelo, una tontería tras otra”, dice el intelectual, aunque agrega que la excepción sería aquella ciencia ficción que contenga una metáfora. También afirma que “son pocos los autores valiosos de este género” sin olvidarse de dar su opinión en torno a otro género menor de la literatura: “La literatura fantástica es otra chifladura”. A ambas, las califica como “corrientes esquizoides”.

Chimal es más explícito un poco más adelante, al indicar que su desprecio hacia estos estilos se debe a que él piensa que el objetivo de los escritores de ficción es divulgar la ciencia, y como no lo están haciendo (puesto que prefieren incorporar más elementos imaginarios o ficticios que datos duros de validez científica), “como la literatura no ha explotado esta ruta, los científicos la han tomado”.

No sé ustedes, pero a mí me parece raro que alguien espere comprender la naturaleza del tiempo leyendo La máquina del tiempo de H. G. Wells, o conocer a fondo el problema del calentamiento global con El mundo sumergido de J. G. Ballard. Sería como querer volverse un psicoanalista leyendo las obras de Dostoievski, o un pirata informático con las novelas de William Gibson.

Pero tampoco está contento con las obras de divulgación escritas por sus colegas, y debido a que muchos “lo hacen muy mal”, afirma que no existen obras clásicas de divulgación científica (supongo que Chimal no ha escuchado hablar de Darwin y su texto sobre el origen de las especies). Me imagino que será él el responsable de salvar a la ciencia mediante sus geniales obras, al alcance de todos. ¡Gracias, Carlos!

Pero los disparates del mexicano no acaban ahí, pues en seguida nos dice que Carl Sagan está obsoleto y no debemos leerlo, para, en seguida, presumir de esa amistad producto del delirio que tiene con Stephen Hawking (quien tiene algunas obras clásicas, por cierto).

Sin embargo, tenemos que ser justos. Es cierto que la literatura de género en nuestro país no goza de muy buena salud, y también es cierto que cada año se publican numerosas obras del género fantástico. Sin embargo, cantidad y calidad no son sinónimos, así que es probable que Carlos Chimal se refiera precisamente a estas obras mediocres pero enaltecidas (¿recuerdan al relato ganador del Premio Amparo Dávila 2015? ¿o este libro?), y que ni por asomo se acercan a las obras de Juan Rulfo, Elena Garro o Juan José Arreola (nuestros tres más grandes fantasistas).

Pero si se eso es lo que quiso decir, no lo dejó claro, y lo más probable es que se refiera a lo que parece que se refiere, a que la literatura de género le parece despreciable, cosa de locos y tontos. Si ése es el caso, es importante hacerle notar que los escritores de ciencia ficción y fantasía jamás se presentan como divulgadores de la verdad, y tampoco quieren hacer pasar sus libros de invención imaginaria como explicaciones objetivas de la realidad.

Como toda la literatura, la ciencia ficción y la fantasía apelan a lo humano (la relación del ser humano con algún aspecto de la realidad, y, en caso de que Chimal no lo sepa: la literatura, como todo el arte, funciona a través de símbolos menos explícitos pero no menos verdaderos que los de la ciencia) y a diferencia de lo que Chimal parece suponer, los lectores de obras de ficción no son seres estúpidos que creen que lo que leen son explicaciones verídicas del mundo.

Puede que él no piense eso y que tan sólo no haya sido capaz de elegir mejor sus palabras, entonces si no es capaz de divulgar claramente su propio pensamiento, ¿cómo espera divulgar claramente la ciencia? Pero lo que permanecerá en su historial y en nuestra memoria, es su afirmación de que la literatura de ciencia ficción y fantasía son tonterías esquizofrénicas, junto con la aversión que siente por los autores y los lectores de género.

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4 Comments

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  1. Hola, Jorge. Tu respuesta a Carlos Chimal me parece muy atinada. Estoy de acuerdo con casi todo, excepto con la parte del estado actual de la literatura de ciencia ficción, fantasía, fantástica o de la imaginación en México. De “Los viajeros” (compilada por Bef, publicada por SM) a “Loba” (de Verónica Murguía, ganadora del Gran Angular Internacional); pasando por “Hic Svnt Dracones” (http://www.tierraadentro.conaculta.gob.mx/revista/hic-svnt-dracones-aqui-hay-dragones/) que reunió Rodolfo JM y por “Penumbria” (http://www.penumbria.net/) una revista que se publica periódicamente en la red, creo que la salud de la literatura de la imaginación en nuestro país está en muy buen estado. Eso sin mencionar la obra de autores específicos como Amparo Dávila (a la que yo pondría como más importante “fantasista” que la propia Elena Garro, a riesgo de ser apedreada), Alberto Chimal, José Luis Zárate y un etcétera que da para mucho. Yo creo que, en todo caso, si aplicas el principio de Sturgeon, incluso la buena literatura le gana a la mala.
    En fin, eso. De cualquier modo, gracias por escribir este post.

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    • Jorge Jaramillo Villarruel 29 julio, 2015 — 00:14

      Conozco esas obras (excepto Loba, de la que sólo he leído reseñas pero no me he dado el tiempo de buscarla). Y, honestamente, no me parecen muy buenas. No soy asiduo de Penumbria, conocí la revista cuando se presentó el libro que reunía lo mejor del año I, que adquirí, y la verdad es que sólo dos o tres cuentos de los que se incluyen, me parecen rescatables, el resto no deja de ser “literatura para darketos”.

      Sé que hay un nicho consolidado que aprecia este tipo de obras, pero te digo a ti lo que le dije a Carlos Camaleón, a H. Pascal (y que me costó ser expulsado del grupo, sólo 45 minutos después de entrar) y a Taibo II: El escritor de literatura underground (terror, fantasía, ciencia ficción) debe buscar la profesionalización, es decir, tratar de salir del gremio de autores del género y buscar su entrada en la literatura universal.

      Camaleón me dijo que la literatura underground debe permanecer así, en lo amateur, incluyendo las ediciones. Pascal me sacó del grupo de correo electrónico. Taibo II hizo como que confundió ser profesional o pertenecer a la literatura universal con ser comercial y buscar amplias ventas escribiendo best-sellers insulsos.

      A los autores de este tipo es a quienes me refiero en mi texto, a los que les importa más poner vampiros o monstruos, que crear arte con sus letras. Creo que podemos y tenemos que aspirar a más, a salir del espacio cómodo del mercado dark, y tratar de llegarle a lectores que no se asomarían nunca a estos rincones. Bradbury lo hizo, Neil Gaiman también, ¿por qué suponer que nosotros no podemos?

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  2. matsumura tamaribuchi 28 julio, 2015 — 20:06

    Yo ni siquiera sabía que ya se había dado el fallo del Amparo Dávila… Mucho menos recordarlo como referente de nada, bueno o malo. Me pregunto si la mayoría de tus lectores lo conocerán ya.

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